viernes, 7 de marzo de 2008

En mi nube azul.








Llevo quince minutos delante de la pantalla del ordenador, mirando hipnóticamente la pequeña línea vertical que parpadea deseando que yo la haga avanzar dejando tras de si letras que formen palabras, y palabras que formen frases , a poder ser con sentido. Se lo que quiero expresar en este post, pero realmente no se como hacerlo, como expresar y que se me entienda. El desorden de mis ideas en la cabeza también pueden tener algo que ver en mi ensimismamiento con la pequeña línea vertical en cuestión.


Empezare por decir, que este fin de semana ha sido largo, y no solo porque he disfrutado de un puente festivo debido a la celebración del día de Andalucía, sino porque han ocurrido muchas cosas a mi alrededor, y digo bien, a mi alrededor, porque no he sido protagonista en ninguna de ellas, pero de una manera u otra, me han afectado. ¿Y como no afectarte cosas como la que viví el Sábado?. No voy a explicar mucho de ese tema, solo diré que la imagen de ese pequeño ataúd blanco jamás me lo podré quitar de la cabeza, al igual que vivirá siempre en mi la impotencia de preguntar y no encontrar respuestas, por mucho que mire a esa figura de madera que había en la iglesia y que algunos conocen como el hijo de dios. Aquel día, incluso me pareció que ni el mismo quería mirar la escena, hasta a él sentía vergüenza de su propia injusticia, injusticia que ya estoy cansado de ver, que no es la primera vez que se ceba con alguien cercano, y lo peor es que tengo la certeza de que no sera la ultima en que vere las bienaventuranzas que nos lanza este hijo de… Dios.


Después de esto, cada uno para su casa, a lamentar la terrible perdida, pero dentro de dos días, todos nos olvidaremos, pero quizás no debiéramos olvidar tan pronto. Y que conste que no lo digo porque haya que machacarse con estos lances de la vida, sino porque la única enseñanza que yo saco de estos terribles momentos es que, la vida hay que vivirla, que nos preocupamos por tonterías diariamente, tonterías que nos parecen trascendentales, y quizás algunas incluso lo sean, pero nada de eso es tan fundamental como para que nos impidamos nosotros mismos buscar la felicidad.


El Sábado aun deparaba mas sorpresas, si, mas sorpresas. Y finalmente tuve la sensación de que yo, que tanto me quejo a veces de mi suerte, era un tipo con mucha suerte. Me acorde de aquella canción de Fito; “Estoy bien aquí, en mi nube azul, todo es como yo lo he inventado, y la realidad, trozos de cristal que al final hay que pasar descalzo”.


Me sentí extrañamente relajado, no, no es esa la palabra. Sentí que mi vida encajaba, que efectivamente todo era como yo lo había inventado o imaginado, bueno, casi todo. Quizás mi vida, después de todo, no vaya mal encarrilada, pero ese sentimiento de… ¿satisfacción?, dejo paso a un sentimiento mas conocido por mi, el miedo. Puro miedo.


Sentí miedo, de todo lo que podia perder, de todo lo que podría salir mal, miedo ante el convencimiento y la certeza de que después de la calma viene la tormenta. Así que, supongo que no me queda otra que disfrutar de la calma que vino después de una tormenta hace mas de dos semanas, y que volvió a dar paso a la calma, y prepararme para la próxima tormenta que me espera.


El miedo para mi es un sentimiento muy conocido, quizá demasiado, pero me mantiene alerta y evita el exceso de confianza.


Y mientras viene la nueva tormenta, esperare aquí, en mi nube azul.



Nota- No suelo dedicar los post, pero este va dedicado a mi amigo David ( Chino ).